La red social del siglo XX

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Medio centenar de radioaficionados se dieron cita en Alburquerque para 'activar' el castillo de Luna

La red social del siglo XX
Algunos de los aficionados que se reunieron a los pies del castillo de Luna. :: FRANCIS NEGRETE
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En plena revolución tecnológica, en la era de Internet, ellos permanecen fieles a su transmisor y a su antena, a un equipo que muchos podríamos pensar que se quedó obsoleto hace medio siglo. Y encima se muestran orgullosos y apuntan que la mejor red social es la suya, la que conforman los radioaficionados. «No tenemos necesidad de pagar una cuota, hablamos en directo mediante un código internacional que nos permite entendernos con cualquier ciudadano del mundo y tenemos red propia», apunta Valentín Márquez, un radioaficionado pacense que empezó a los 14 años con este hobby y lo mantiene vivo en la actualidad, con 57. Él es uno del medio centenar de personas que se dieron cita días atrás en Alburquerque para 'activar' el castillo de Luna.
Ante la imposibilidad de realizarla en el interior del castillo, cerrado desde hace cinco años, la actividad se desarrolló a los pies de la fortaleza, en un restaurante ubicado junto a la iglesia de Santa María del Mercado. Desde allí, y entre las 9 y las 13 horas, contactaron con más de 350 radioaficionados de toda España, Portugal, Francia e Italia. Únicamente contaban con una antena, un transmisor, una fuente de alimentación y un ordenador para ir introduciendo los datos de todos aquellos con lo que lograban comunicar. Estos se guardan porque, tras la activación, se remite a cada uno una tarjeta postal con la imagen del castillo y el indicativo de los promotores de la iniciativa: la Unión de Radioaficionados de España y la Unión de Radioaficionados de Badajoz. Su nombre es Diploma de Monumentos y Vestigios de España y tiene como objetivo crear un nuevo punto de encuentro en la radio y poder disfrutar de las activaciones que ofrecen los innumerables monumentos que se distinguen por su interés histórico, artístico, arquitectónico, arqueológico, científico y etnográfico.
Labor social
Pero los radioaficionados recuerdan que, aunque principalmente utilizan esta forma de comunicación como hobby, están obligados por ley a ceder sus equipos en casos de emergencias o catástrofes, cuando fallan las comunicaciones vía telefónica o electrónica. El radioaficionadoJosé Antonio Tercero, señala que su actuación en la riada de Badajoz fue reconocida con el nombre de una calle en el Cerro de Reyes, en concreto el 'Paseo de la Radio'.
Actualmente, la Unión de Radioaficionados de Badajoz cuenta con algo más de 300 socios y un número similar de personas se 'enganchan' casi diariamente al transmisor pero no están asociados. Hace dos décadas, el número era 20 veces mayor.
Por lo pronto la activación del castillo de Alburquerque demostró que aún quedan muchos nostálgicos de esta red social del siglo XX. En la pequeña estación improvisada a los pies de la fortaleza no pararon de entrar radioaficionados en toda la mañana. «Eco, alfa 4 Delta 9» y otras frases como ésta ininteligibles para los profanos se escuchaban a través del transmisor. Horas antes de iniciarse la final de la Eurocopa, un grupo de radioaficionados gritó: «Soy español, español, español.». Eso sí lo entendimos bien. 
 
fonte: http://www.hoy.es

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